Chiquitos, la plaza los espera. Nunca nadie sabrá que los vigilan. Un mundo por delante, no lo gasten en estupideces. El diablo siempre tienta con dulces, pero la verdad es que la vida siempre tiene un poco de amargura. Hamacándose, está la chiquita que nunca saboreo el verdadero sabor de la felicidad. Quiere comenzar a vivir, no sabe que le espera, pero tampoco esta dispuesta a averiguarlo. Son chiquitos, nunca nadie sabrá que los vigilan.
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