
Hoy caminando con mi amiga Tamara, nos dimos cuenta que la gente me miraba. Yo estube feliz, hasta darme cuenta que las personas detenian sus conversaciones a mi pasar. Complementando con esa mirada de indiferencia que suele tener la gente, aumentandole esa pizca de racismo que tiene Santa Rosa (llamada, la ciudad más putera). ¿Quien diria que la gente puede afectar tanto mis pensamientos?. Mi miedo a la sociedad va progresando con el tiempo, debido a estas situaciones. Hoy mi amiga pudo comprobar que no estoy loca. Un simple paso en vano y todo puede caer como avalancha. Mi fobia social no se cura con un psicologo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario