Cada mañana me levanto y me muero un poco, apenas me puedo mantener en pie.
¡Echa un vistazo a tí mismo!, mírate en el espejo y grita: Señor, qué me estás haciendo, he consumido todos mis años creyendo en tí. Pero ahora ya no puedo obtener consuelo Señor.
Alguien ¡alguien!, alguien ¡alguien!. ¿Puede alguien encontrarme alguien a quien amar?. Encuéntrame alguien a quien amar.
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